Las palomas son un símbolo universal de paz, amor, pureza y esperanza. Siempre han convivido con nosotros. Su imagen aparece en obras de arte de muchas culturas desde el principio de los tiempos. La domesticación de palomas para su uso como mensajeras se remonta a miles de años atrás. Su papel fue vital, sobre todo durante periodos de guerra.
Sin embargo, la combinación de palomas y edificios es a menudo problemática. Su proliferación descontrolada produce daños en los mismos e incluso suponen un riesgo para la salud. En las próximas líneas conocerás mejor esta especie y hablaremos de cómo evitar que se conviertan en una plaga.
¿Por qué las palomas pueden llegar a ser una plaga?
A nivel social son aves gregarias. Vivir en grupo les proporciona una mayor protección frente a sus depredadores y les facilita la búsqueda de alimento. Es una especie omnívora por lo que poseen alta adaptabilidad alimentaria. Su dieta incluye semillas, granos, frutas, insectos y restos de comida humana. Anidan en zonas altas donde se sienten más seguras y sus hembras, aunque solo ponen dos huevos por puesta, pueden reproducirse durante todo el año.
El ciclo de vida de las palomas pasa por distintas fases. La incubación dura alrededor de 18 días y ambos padres se turnan para calentar los huevos. Los pichones en pocas semanas ya pueden volar, aprenden a valerse por sí mismos y se independizan alcanzando la madurez sexual en solo 6 meses.
Por todas las razones anteriores, las palomas, si no se controlan, pueden fácilmente convertirse en plaga en zonas urbanas. Los edificios les ofrecen cobijos seguros y no les falta alimento. Además, no hay tantos depredadores como en la naturaleza. Si a eso le sumamos que tienen un ciclo reproductivo continuo y que el desarrollo de sus pichones es rápido, se dan las condiciones perfectas para que lleguen a representar un problema.
¿Por qué las palomas son un problema para los edificios?
Las palomas, como otras muchas especies de aves, tienen lo que se denomina <<fidelidad al sitio de anidación>>. Esto significa que, si se sienten cómodas en una ubicación determinada, volverán a crear sus nidos año tras año en el mismo sitio.
Este rasgo de comportamiento que les vincula con un lugar determinado se produce por varias razones. El éxito reproductivo hace que asocien ese sitio con la seguridad y la disponibilidad de recursos. Por otra parte, un entorno conocido facilita la localización de comida, agua y materiales para construir el nido.
Si no se toman medidas preventivas, y se convierten en plaga, llegan a producir daños de diferente gravedad en toda clase de edificaciones incluyendo monumentos. Las palomas los estropean con sus excrementos y nidos. También suelen obstruir los conductos de ventilación y los sistemas de drenaje. La situación se agrava en inmuebles de zonas vacacionales donde muchas viviendas quedan vacías durante largos periodos de tiempo.
Riesgos para la salud asociados a la presencia de palomas
Las palomas no solo perjudican las estructuras, sino que pueden afectar la salud y la vida de las personas. Quizás, lo menos grave, es que al vivir en grupo, son ruidosas llegando a molestar a los vecinos cuyas viviendas se encuentran cerca de ellas.
Aunque no son consideradas un gran peligro para la salud pública, las palomas pueden transmitir diversas enfermedades a los humanos. La histoplasmosis es una enfermedad causada por un hongo presente en sus heces, cuyas esporas, al ser inhaladas, provocan infección respiratoria. La criptococosis afecta a personas con inmunodeficiencia y su causa se encuentra de nuevo en un hongo en sus excrementos. La psitacosis y la salmonelosis son de origen bacteriano. La primera produce síntomas similares a la gripe o neumonía y la segunda, diversos problemas gastrointestinales como la diarrea o vómitos.
Además, las palomas también pueden ser portadoras de otros organismos patógenos (bacterias, virus) y parásitos que son susceptibles de causar diversas enfermedades en humanos. Es recomendable tomar precauciones. Evita el contacto directo con las aves y sus excrementos y, si lo has tenido, atento a tu higiene personal.
Hacemos una especial mención a los ácaros de las palomas. Tras años de experiencia nos encontramos con clientes que se quejan de sus picaduras. Estos diminutos arácnidos, quedan en los nidos una vez los pichones los abandonan. Normalmente esto ocurre en los meses más cálidos cuando nuestras ventanas y balcones están abiertos y los ácaros son arrastrados por el viento al interior de los hogares. Como su fuente de alimento ya no está, pican a los humanos. Ante esta situación, lo principal es encontrar dichos nidos y retirarlos.
¿Cómo controlar una plaga de palomas?
En líneas anteriores hemos comentado que las zonas urbanas ofrecen a estas aves todo lo que necesitan para proliferar. Es importante eliminar cualquier fuente de alimento que puedan encontrar. Esto incluye restos de comida, basura y comederos de pájaros. Por otra parte, es aconsejable sellar cualquier grieta o agujero que pueda servir como refugio.
Sin embargo, es muy posible que las anteriores medidas sean insuficientes, sobre todo en segundas residencias que suelen pasar meses sin ser habitadas. Es muy probable que, tu primer día de vacaciones, lo pierdas limpiando excrementos de palomas e incluso te encuentres con nidos, huevos o pichones, y, ya sabes, que son fieles… Volverán.
A lo largo de los años, hemos visto instalaciones disuasorias caseras muy creativas pero poco efectivas. Los propietarios suelen colocar figuras de búhos de tamaño natural, cintas, CD’s, balones y garrafas de agua en balcones y terrazas… Cuando los clientes acuden a nosotros ya lo han probado todo mientras las palomas campan a sus anchas. La mejor solución es contratar a una empresa de control de plagas que se encargue de la situación.
¿Cómo controlar una plaga de palomas?
Existen varias formas de tratar el problema, todas tienen que ver con la prevención. Se pueden utilizar repelentes específicos u optar por barreras físicas de distinta naturaleza como púas o redes. El objetivo es evitar que vuelvan a anidar porque se sienten incómodas o por falta de acceso.
En primer lugar, es necesario realizar una inspección. El técnico revisará de forma exhaustiva el edificio o área afectada para identificar los puntos de anidación, las zonas de alimentación y otros factores que contribuyen a la presencia de palomas.
La primera visita del técnico le permitirá conocer las características del entorno. Este paso es necesario para poder determinar varias cosas. En primer lugar, estudiará cuál es la mejor estrategia a seguir para solucionar la situación. Valorará la utilización de repelentes o de barreras físicas. Además, diagnosticará si es aconsejable llevar a cabo una desinsectación y/o una pulverización desinfectante para tratar hongos, virus o bacterias.
En segundo lugar, le permitirá tener una idea del material necesario en caso de que se opte por barreras físicas y el grado de riesgo que conlleva su instalación, ya que, muchas veces, se requiere equipo de trabajo en altura.